-->Objetivos: A) Identificar sistemas de pertenencias en los
que se enmarca la movilidad aborigen en Chubut. Esta movilidad
se produce en un espacio social hegemónico (resultado de
prácticas que producen y explican diferencias sociales y de
prácticas territorializadoras); B) Análisis de distintas voces que
participan en la construcción de la aboriginalidad en Chubut.
Estudio de 4 conflictos cuyos protagonistas son: comunidades de la
provincia y terratenientes no indígenas. El recurso disputado: la
tierra. En el proceso los mapuches han reflexionado sobre su
movilidad por el espacio.
Las personas experimentan en su vida cotidiana las ideologías
dominantes a través de la subjetividad que adquiere la hegemonía.
En este sentido, las experiencias afectivas y las prácticas
conjuntas tienen poder sobre las construcciones hegemónicas de
aboriginalidad, en tanto éstas sólo se realizan cuando son
apropiadas y sentidas por los sujetos.
-->Construcción de una historia chubutense: se hace
referencia a unos “problemas comunes” del contexto patagónico y
de una “identidad chubutense”, seleccionando y combinando
datos y acontecimientos. Los tehuelches son representados como los
primeros pobladores y, entonces, como parte de un origen idealizado y
mítico. Por lo tanto, se los expone desde una perspectiva ahistórica
y como sujetos pasivos y armoniosos con el medio
natural. El cambio, en esta historia, habría ocurrido por un doble
proceso de aculturación provocado por: araucanos y europeo- criollo.
Araucanos y campañas militares: observan al mapuche como
extranjero en un “territorio argentino”, el cual es presentado
como un espacio preexistente y desde una visión ahistórica. Aquél
es visto como responsable de cambios negativos y como los últimos
“inmigrantes” en llegar a la provincia.
Narrativa oficial: distingue 2 etapas en la relación
aborígenes-blancos:
Pacífica: aborígenes e inmigrantes conviviendo en armonía. Los
últimos son presentados como los inauguradores de la historia del
progreso de la provincia, mientras que los primeros representarían
el atraso y el primitivismo. Esta armonía sería fundadora de
Chubut
Belicosa: las situaciones son presentadas como resultantes de
factores externos y como inevitables: el sometimiento y la reducción
de los aborígenes por políticas nacionales (Conquista del
Desierto); la pérdida de tierras, la pobreza y los endeudamientos
como derivados de prácticas inapropiadas de los indígenas.
Esta narrativa finaliza con la representación de los tehuelches y
mapuches en la actualidad como grupos reducidos, inidentificables
(por su migración a la ciudad, donde son parte de la población
pobre) y pobres y sin identidad. Las culturas mapuche y tehuelche son
así convertidas en recursos escasos y bienes estéticos que son
presentados a los turistas.
-->Época de intervenciones provinciales: en los últimos 15
años se produjeron cambios en las políticas de Chubut sobre los
aborígenes contenidos en sus fronteras. A partir de varias leyes
han: reconocido derechos, desarrollado políticas de mejoras en las
condiciones de vida, que promueven la elaboración y comercialización
de artesanías, políticas de reconocimiento territorial….Pero,
entre estas normativas que se presentan como garantes de un “orden
multicultural” y las prácticas implicadas existe una gran
brecha: existe un Estereotipo sobre los aborígenes que
considera a los mismos vinculados a un ámbito rural y a unas
condiciones de pobreza y marginalidad y a unas tradiciones que deben
ser mantenidas. Este estereotipo es una construcción ahistórica que
oculta el sometimiento y las imposiciones sufridas adjudicando al
aborigen una “pobreza estructural”, ligada a un “mal manejo”
de los recursos y poca adaptabilidad a las condiciones imperantes
(razón por la cual migrarían a las ciudades y serían asistidos por
el gobierno). En última instancia, estas políticas pretenden ubicar
a las poblaciones aborígenes en una posición favorable a las
relaciones de producción establecidas.
“El proceso de construcción de aboriginalidad está
caracterizado por una naturalización de condiciones de vida a las
cuales se denuncia pero que se consideran “tradicionales” y
“culturales”. En consecuencia el estado “multicultural” es
presentado como la solución de un problema que el es ajeno: es
posicionado como árbitro, como instancia neutral y conciliadora de
las diferencias ahistóricas y políticas.”
-->Casos: en la provincia no existieron instituciones
gubernamentales que centralizaran las cuestiones relativas a pueblos
originarios. Tampoco los pueblos indígenas se han agrupado en una
sola organización representativa. Esto es observado por el gobierno
provincial como una desorganización, pero, los pueblos prefieren
mantener su autonomía, en tanto que esta es vista como un obstáculo
po0r el gobierno para establecer negociaciones. En la última década
aumentaron las “judicializaciones” de los reclamos
indígenas (en cortes de rutas, desalambrado de campos,
recuperaciones de tierras el
Indígena no respetaría aquél estereotipo construido sobre él):
Huisca Antieco: se desalojó a la comunidad y, con un procedimiento
judicial, la misma logró que se compraran las tierras de las que
había sido desplazada para ser entregadas a la misma.
Curiñanco: del grupo Benetton se demanda por usurpación a la
familia, la cual se trasladó a la ciudad, donde no logró
subsistir. Por ello retornó al campo, a unas tierras supuestamente
habilitadas, pero fue desalojada por un estanciero que reclama el
terreno como propio.
Füta Huao: se alambran los terrenos de una escuela y otros terrenos
cercanos a la comunidad. Una familia se comenzó a instalar allí
luego de no recibir apoyo provincial. Cortó el alambrado e intentó
recuperar las tierras. Por ello fueron acusados de usurpación, pero
luego se les reconocer los derechos de la comunidad.
(menciono sólo estos 3, son los más destacados a lo largo del
texto)
-->Modos de cuestionamiento de la matriz provincial de diversidad
desde las prácticas de los mapuches y tehuelches de Chubut, a partir
de los cuales los Pueblos Originarios transforman, reemplazan y
ocupan de modos distintos los lugares sociales que se les obliga a
transitar: el espacio está construido hegemónicamente desde el
momento en que se asigna, través de estereotipos, el lugar que debe
ocupar cada uno (indígenas: zona rural) y el modo legítimo a partir
del cual debe acceder a él. Lasa comunidades indígenas tiene una
gran cantidad de obstáculos burocráticos para acceder a las
tierras, por lo que consideran, algunas, “los derechos, el derecho
a la autodeterminación, al territorio, no se mendiga, se ejerce”
(muy buena frase para recordar =). Por ello han decidido utilizar la
lucha en vez de las vías judiciales como vía de comunicación. El
caso Huisca Antieco fue el que inauguró esta nueva performance
política que busca interpelar al estado a través de la toma de
edificios públicos y la realización de protestas en la ciudad. Esta
nueva forma de comunicación adoptada tiene como finalidad, entre
otras cosas, destacar las complicidades ocultadas entre las
élites, el gobierno, la justicia y las multinacionales en el
despojamiento de las tierras. En estas complicidades, el estado se
construye como actor imparcial y sin responsabilidades. Por estas
razones, el caso de Huisca Antieco es visto como la situación con
peor final, aunque hayan sido devueltas la tierras, porque el estado
coloca el énfasis en el dinero, antes que en unos vínculos de las
poblaciones con sus territorios y sus necesidades de subsistencia (y
porque el estado no blanquea la opresión que él ejerce sobre esas
poblaciones). Además, en otros casos, el favorecimiento del estado a
empresas privadas pone de manifiesto una contradicción con respecto
al discurso sobre la falta de recursos económicos para
financiamiento de las poblaciones tehuelches y mapuches.
En estos hechos se advierte la “naturalización” del estado de la
propiedad privada, anteponiéndola a unos derechos de los
indígenas a las tierras. Esto se refleja con claridad en las firmas
que conseguían algunas empresas y particulares de los indígenas
para obtener la propiedad de un terreno (para los indígenas esas
firmas no tendrían valor porque no piensan en “propiedad
privada”).
Además, el estado, al mismo tiempo que reconoce los derechos de los
indígenas, integra los problemas derivados de ello a cuestiones
penales. Por otra parte, los estereotipos creados consideran que
el indígena que está por fuera de su comunidad (en la ciudad) no es
objeto de una reivindicación histórica-.
Los movimientos indígenas en contra de estos estereotipos y
ocultamientos, tienen por objetivo, entre otras cosas, demostrar la
historicidad de todas estas cuestiones y situaciones, deconstruir la
historia oficial u criticar los procedimientos legales.
-->De la cultura a la tierra: las migraciones son explicadas,
por los indígenas como resultados históricos de relaciones sociales
asimétricas, y no por las fuerzas invisibles del mercado. Así, como
la pobreza sea fruto de la enajenación de los recursos,
principalmente la tierra, la solución consiste en la recuperación
de la misma: LA TIERRA, CLAVE DE LA CULTURA. Este proceso de
comunalización se fue gestando en la ciudad. A través del mismo,
las relaciones con el Estado se transforman y también se
deconstruyen las maquinarias territorializadoras hegemónicas.
Las luchas portaron una consolidación de la integración de las
comunidades bajo unas mismas reivindicaciones.
-->El desocupado mapuche: el mapuche en la ciudad es miembro
de una marginalidad, una clase privada de medios de producción y del
trabajo asalariado. Pero se ha denunciado, en contra de ello que esto
es parte de un interés del estado provincial, intereses
clientelísticos y económicos (mano de obra barata).
A través de las numerosas luchas, se produjo un acercamiento entre
el estado provincial y las comunidades en contra de las
multinacionales. Los mapuches plantean lograr alianzas en base a su
filosofía, respetando y resguardando los parámetros culturales de
cada grupo.
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