Hockett,
Bryan & J. A. Haws 2005
Nutritional ecology and the human demography of Neandertal
extinction. Quaternary
International
137: 21-34
Un
argumento actual es que la dieta humana se enfocó mucho en la carne
en un momento temprano de la evolución humana y que este cambio en
la subsistencia estuvo relacionado con la evolución del cerebro y la
colonización de las latitudes templadas del continente euroasiático.
Este cambio culminó en las economías de caza de la gente del
Paleolítico medio y superior en Eurasia. La caza terrestre pequeña,
los recursos acuáticos y las plantas entraron a la dieta sólo luego
de que las grandes poblaciones de caza se deprimieron debido a las
presiones de caza por parte de las poblaciones humanas siempre
crecientes y/o los cambios climáticos que alteraron los hábitats de
los animales. Trabajos recientes sugieren que los humanos del
Paleolítico superior tardío pueden no haber impactado negativamente
en las poblaciones de animales de caza y que el cambio dietario se
dio mucho más temprano que la transición Pleistoceno-Holoceno.
El
paradigma dominante para explicar el uso de animales pequeños se
basa en la captura de energía. Los modelos derivados son variantes
de la Teoría de Forrajeo Óptimo (TFO) tomada de la ecología y la
encomia. Estudios recientes que utilizan una aproximación evolutiva
que se enfoca en las ventajas reproductivas de consumir todos los
nutrientes esenciales para la salud humana más que la energía sola,
proveen una visión alternativa de la significación de los animales
pequeños en la evolución humana. Este paradigma es el de la
ecología nutricional.
Ecología
evolutiva y ecología del comportamiento humano
La
ecología evolutiva es la aplicación de la teoría de la selección
natural al estudio de la adaptación y el diseño biológico en un
conjunto ecológico. La aproximación de la ecología evolutiva para
explicar el comportamiento humano es conocida como Ecología del
Comportamiento Humano (ECH). Una de las principales afirmaciones de
la TFO en arqueología es que la selección natural ha moldeado el
comportamiento humano para adaptarse a ambientes a través de la
recolección de recursos con una eficiencia energética máxima. La
adaptación es medida en el rango de captura de energía, mientras
que el éxito es determinado por el rango de adquisición neto.
Modelos
de amplitud de dieta
La
afirmación básica de los modelos de forrajeo óptimo es que la
maximización del retorno de energía es la meta principal del
forrajeo. Dos de las aproximaciones usadas en este marco son los
modelos de elección de parche y de presa. Los modelos de elección
de parte reconocen que los forrajeadores raramente se enfocan en
recursos únicos y raramente buscan animales individuales en la
búsqueda diaria de comida. Los campamentos se mueven de un lugar a
otro para maximizar el rango de retorno de la energía de los parches
de los alimentos más altamente ranqueados en ambientes heterogéneos.
Estos modelos son altamente especulativos.
Los
modelos de elección de presa que ranquean a las especies
individuales han sido usados más frecuentemente que los modelos de
elección de parche. La principal afirmación es que los forrajeros
siempre van a tomar las presas más altamente ranqueadas cuando son
encontradas, y, si estas especies no satisfacen las necesidades
calóricas del grupo, otras se van a agregar a la dieta en un orden
descendente de retorno de energía. La abundancia de recursos no
determina su inclusión en la dieta. Recursos de bajo ranking y
abundantes pueden ser ignorado en la medida en q suficientes recursos
de alto rango se encuentran.
Si
los forrajeros están subsistiendo en fauna mayor ocasionalmente pero
mayormente en plantas o animales pequeños, se asumen que se están
adaptando a un desbalance entre gente y recursos debido a la
depresión de los recursos causada por la sobre-caza de la fauna
grande, los cambios climáticos inducidos o posiblemente algunos
otros factores que hayan bajado el rango de retorno de los recursos
más altamente ranqueados, forzando a la gente para adicionar
recursos previamente no consumidos. Si la fauna pequeña es la que
está siendo consumida en un grado significativo, la intensificación
económica es asumida como que ocurrió a lo largo del tiempo.
Buscando
modelos alterativos para el comportamiento forrajeador humano
La
confianza en la energía como la única causa en los modelos de
ampliación de la dieta puede desestimar el valor de muchos recursos.
Los contenidos de grasa y proteínas juegan un rol crítico en las
elecciones de comida de los CR. La aproximación de elección de
presa tb ignora variables críticas como la abundancia de fauna
pequeña que puede dar rangos de retorno mayores que la fauna grande
en una base consistente que puede ser planeada para la captura por
parte de los forrajeadores.
Los
modelos de FO hacen referencia a los hábitats de forrajeo de
animales como los cuervos, los peces y ciertas aves. Los
investigadores asumen que el mismo proceso selectivo que moldea los
hábitats de forrajeo de estos animales no humanos también moldean
los hábitats de forrajeo de los humanos. Los humanos se comprometen
en sus ambientes sociales y ecológicos en formas que son diferentes
a los comportamientos de los animales que dieron lugar a los modelos
de FO en ecología.
De
acuerdo a la ECH, la selección natural favorece genes que codifican
comportamientos que producen individuos más adaptados. Mientras que
la investigación etnográfica y experimental ha sido usada para
sostener los modelos de FO, aproximaciones de la ecología evolutiva
más recientes han reconocido otras razones más allá que la
maximización de la energía por detrás de las decisiones de
subsistencia. Esto deja las decisiones humanas acerca de qué caminos
tomar bajo condiciones que alientan el cambio sociocultural menos
predecible que de las que se dio cuenta en los modelos de elección
de presa.
El
estudio del comportamiento humano puede ser mejor entendido a través
de un conjunto de modelos no reduccionista que pueden incluir
aquellos que son fundamentalmente diferentes de las aproximaciones
neodarwinistas. Los imperativos ideológicos como los tabúes
alimenticios crean serios problemas para los modelos óptimos cuando
las presas altas en el ranking son ignoradas por razones no
energéticas. Las percepciones del sabor también complican las
aplicaciones de los modelos de elección de presa al comportamiento
humano. Los modelos de FO en arqueología son insostenibles para una
teoría de la demografía humana. Los factores nutricionales que
impactan la mortalidad humana no se basan solamente en la toma de
calorías o los rangos de retorno de energía. Buscamos desarrollar
un modelo de los impactos de las decisiones de subsistencia sobre los
patrones demográficos de los forrajeadores humanos que sea
compatible con el conocimiento de los demógrafos humanos, los
científicos de la nutrición y los investigadores médicos.
Ecología
nutricional y elección de dieta humana
La
ecología nutricional ofrece una forma más comprehensiva para
entender las consecuencias de las elecciones de dieta prehistóricas
debido a que el modelo se ancla en asunciones que toman en cuenta el
estado actual del conocimiento acerca de los parámetros
nutricionales que afectan las tendencias demográficas humanas. La
ecología nutricional es el estudio de las relaciones entre los
nutrientes esenciales tomados y sus efectos sobre toda la salud
humana, incluyendo el crecimiento y la manutención de los indi y las
tendencias demográficas generales en las poblaciones. También asume
que la selección natural actúa sobre las elecciones de dieta humana
y que el éxito reproductivo puede estar comprometido por estas
elecciones. Sin embargo, rechazamos la noción implicada en los
modelos de elección de presa: que la selección de recursos está
determinada por el rango de adquisición de energía.
La
ecología nutricional reconoce que es la toma balanceada de
nutrientes esenciales la que lleva a una mortalidad de fetos,
infantil y maternal menor y a una mayor expectativa de vida en las
poblaciones humanas. La eficiencia del forrajeo no se mide en el
retorno neto de las calorías a partir del ambiente, sino en la
diversidad de nutrientes esenciales tomados, en la cual el consumo de
energía juega un rol principal pero no único. Aquellos forrajeros
humanos que consumen una dieta más balanceada de nutrientes
esenciales pueden tener mayor éxito reproductivo que aquellos que
consumen una dieta menos balanceada.
Los
modelos de ecología nutricional requieren que se acepte: que los
forrajeadores humanos pueden hacer elecciones de dieta que resultan
en una dieta balanceada accidental o intencionalmente; que la toma
balanceada de nutrientes de una amplia diversidad de recursos resulta
en una mejor salud; que una mejor salud lleva a una mortalidad baja y
a un mayor éxito reproductivo; y que esta menor mortalidad y mejor
éxito reproductivo son necesarios para el crecimiento poblacional.
Subdividir
a los animales por categorías taxonómicas generales tales como
mamíferos terrestres, pájaros, moluscos, peces, mamíferos marinos
y reptiles, independientemente del tamaño o de la cantidad de
calorías que proveen por unidad, puede ser útil en discusiones de
tendencias a largo plazo en la salud humana. Más allá de las
proteínas, la grasa y los carbohidratos, los humanos necesitan
micronutrientes para el desarrollo apropiado de los fetos y la salud
de la madre. No se puede asumir que la maximización de energía va a
resultar en una toma adecuada de nutrientes.
La
aproximación de la ecología nutricional altera el concepto de
“forrajeo eficiente” y cambia las relaciones causales y
cronológicas entre la subsistencia y la demografía durante el
Pleistoceno. Los humanos que maximizan la toma calórica pueden
exhibir rangos de mortalidad fetal e infantil mayores y expectativas
de vida más cortas que aquellos que comen una dieta más balanceada
de nutrientes esenciales. Así, la maximización de energía puede
inhibir el crecimiento poblacional.
Los
investigadores pueden usar la ecología nutricional para investigar
si las estrategias dietarias específicas a lo largo del tiempo
pueden haber llevado a la caída de los rangos de mortalidad fetal,
infantil y maternal y un incremento de la longevidad, y, si lo
hicieron, si estas estrategias pudieron llevar a la expansión de las
poblaciones humanas a expensas de otras. Todos los tipos de
nutrientes esenciales deben ser incluidos para estructurar un modelo
que sea compatible con el conocimiento actual acerca de cómo la
dieta afecta los patrones demográficos humanos. En la ecología
nutricional, los animales pequeños, y en particular la fauna no
terrestre, juegan roles centrales en la diversidad de la dieta
humana, los patrones de salud y el éxito reproductivo.
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