Materias

Hasta ahora:


Tronco común:

* Fundamentos de Prehistoria - Aguerre (Fundamentos) Cursada en el 2009

* Historia de la Teoría Antropológica - Margulies (HTA) Cursada en el 2010

* Antropología Sistemática III, Sistemas Simbólicos - Wright (SIST III) Cursada en el 2012

* Sistemas Socioculturales de América 1, cazadores-recolectores y agricultores incipientes - Morita Carrasco (SOCIO 1) Cursada en el 2010

* Antropología Biológica y Paleoantropología - Carnese (BIO) Cursada en el 2009

* Folklore General - Dupey (FOLK) Cursada 2014

* Antropología Sistemática I - Boivin (SIST I) Cursada en el 2008

* Métodos Cuantitativos en Antropología (Métodos) Cursada en el 2011

* Historia Social General - Rapallo (HSG) Cursada en el 2014

* Antropología Sistemática II - Balazote-Trinchero (SIST II) Cursada en el 2015



Arqueología:

* Prehistoria Del Viejo Mundo - Crivelli (PVM) Cursada en el 2011 - Actualizada al 2013

* Prehistoria Americana y Argentina 1, culturas de cazadores y recolectores - Monica Beron (Americana 1) Cursada en el 2012

* Ergología y Tecnología - Perez de Micoeu (ERGO) Cursada en el 2012

* Geología General y Geomorfología del Cuaternario (GEO) Cursada en el 2011

* Teoría Arqueológica Contemporánea - Yacobaccio (TAC) Cursada en el 2013

* Prehistoria Americana y Argentina II, culturas agroalfareras - Olivera (Americana 2) Cursada en el 2013

* Arqueología Argentina - Vivian Scheinsohn (Argentina) Cursada en el 2013

* Modelos y Métodos de Análisis en Economía Prehistórica Cursada en el 2013 (Modelos)

* Metodología y Técnicas de la Investigación Arqueológica (MET) Cursada en el 2012


Antropología Social:

* Teoría Antropológica Contemporánea - Reynoso (TAC2) - Cursada en el 2014


Optativa:

* Elementos de Prehistoria y Arqueología Americana para Historiadores (Carrera: Hitoria) - Campagno (EPAAH) Cursada en el 2014


Extras: (algunos resúmenes y los trabajos finales)

* Didáctica General (DID G) Cursada en el 2011

* Didáctica Especial en Antropología (DID E) Cursada en el 2012 (segundo cuatrimestre)-2013 (primer cuatrimestre)


* Glosario de palabras en Inglés y sus traducciones (Glosario) (Arqueología)



Materias que no tenemos resumidas:

* Elementos de Lingüística y Semiótica (no creo que la hagamos) cursada en el 2008

Modelos - O´CONNELL La etnoarqueología necesita una teoría general de comportamiento


Texto: O’Connell, J. F. 1995. Ethnoarchaeology Needs a General Theory of Behavior. Journal of Archaeological Research 3 (3): 205-255.


Introducción
La meta última de la arqueología es describir y explicar la variabilidad en el comportamiento humano pasado. Dos fuentes de información: patrones en la forma y distribución de los objetos hechos o modificados por los humanos en el pasado, y conocimiento del comportamiento humano y sus consecuencias materiales en el presente. La primera provee evidencia directa del comportamiento pasado; la segunda, una base para la interpretación de esa evidencia.
La etnoarqueología contribuye al desarrollo de tal marco interpretativo. Pero hay un problema fundamental: los etnoarqueólogos están mucho más preocupados por describir y explicar las consecuencias materiales del comportamiento que con entender el comportamiento en sí. No pueden reconstruir el comportamiento del pasado desconocido en el presente etnográfico. No pueden ayudar a explicar la variabilidad en el comportamiento pasado.
Este problema sólo puede ser resuelto mediante la ampliación del foco de la etnoarqueología para incluir el estudio del comportamiento desde una perspectiva teórica capaz de predecir y explicar su variabilidad bajo el rango más amplio posible de circunstancias. La ecología comportamental puede proveer esta perspectiva.
Etnoarqueología definida y caracterizada
La etnoarqueología es el estudio de las relaciones entre el comportamiento humano y sus consecuencias arqueológicas en el presente. Su meta inmediata es identificar y explicar los patrones de esta relación y el proceso que los determina. Su objetivo último es aplicar este conocimiento a la investigación y explicación de la variación en el comportamiento humano pasado. Difiere de los otros estudios actualísticos porque implica observación participante entre grupos de gente viviente.
El término etnoarqueología surgió hacia finales del SXIX. Entre 1950-1960 se incrementó el trabajo y la diversidad de la investigación etnoarqueológica, en parte debido a la Nueva Arqueología. En los años recientes, temas comunes de investigación incluyen los patrones de estructura de sitio y de asentamiento, la cerámica y los restos faunísticos.
El problema con la etnoarqueología
Los resultados de la mayoría de estas investigaciones son aplicados de dos formas, como analogías convencionales o como historias preventivas. Ambas aplicaciones tienen limitaciones. Las historias preventivas apuntan a interpretar los problemas pero no dan formas de resolverlos. Las analogías ayudan a estipular los límites temporales y espaciales del comportamiento registrado etnográficamente pero no dan guía para interpretar evidencia arqueológica de nada más. Incluso cuando pueden caracterizar el pasado de una buena manera, no pueden explicarlo. Estos problemas son más aparentes en las investigaciones de las etapas tempranas de la evolución humana. La apelación a la analogía en este contexto es motivo de crítica. La etnoarqueología convencional no puede resolver este problema. Carece de la capacidad para generar modelos etnográficos comprehensivos y bien garantizados acerca del comportamiento humano que pueda dar cuenta de la evidencia arqueológica.
Una posible solución
El problema puede ser abordado sólo a través de la expansión del foco de la investigación etnoarqueológica para incluir el estudio de la variabilidad en el comportamiento en sí bajo los límites de una teoría general capaz de predecir y de dar cuenta de esa variabilidad. Tal teoría permitiría a los arqueo desarrollar expectativas testeables acerca del comportamiento y sus consecuencias arqueológicas en cualquier asentamiento, pasado o presente, incluso si estas son desconocidas entre los modernos.
El mejor candidato puede ser la ecología evolutiva. Su premisa básica es que el comportamiento de todos los organismos vivientes está moldeado por la selección natural. Su objetivo es explicar los patrones en el comportamiento a través de la identificación de los constreñimientos que los subyacen, específicamente aquellos que afectan las diferencias en el éxito reproductivo. Esto es hecho a través del uso de modelos económicos formales. Estos predicen un patrón óptimo de comportamiento. Cualquier falta de unión con el comportamiento observado sugiere que una o más de las hipótesis acerca de las metas, costos, beneficios u otros constreñimientos situacionales es falsa, con lo que se plantean hipótesis alternativas.
La fuerza de este enfoque yace en su habilidad para generar predicciones acerca de la variabilidad en un amplio rango de fenómenos cruciales para la evolución humana. Provee un marco para integrar esas predicciones. Algunas de sus predicciones pueden tener implicancias arqueológicas directas, mientras que otras no. La etnoarqueología va a ser crucial para identif ambas.
La investigación etnoarqueológica en la estructura de sitio raramente busca interpretar la variabilidad excepto en el sentido común del término. Sus resultados son derivados inductivamente y presentados como generalizaciones empíricas acerca del comportamiento y la estructura de sitio. No pueden ser aplicadas mucho más lejos de los contextos de los que se derivan.
La investigación etnoarqueológica en la composición de los conjuntos faunísticos comparte estos problemas, pero difiere en que por lo menos unos pocos análisis se han enfocado en los determinantes de la variabilidad en el comportamiento humano relacionado con los huesos y en sus implicancias arqueológicas. Los estudios de la ecología comportamental sugieren relaciones cercanas y predecibles entre las metas relacionadas, la adquisición de carcasas y las estrategias de procesamiento disponibles para lograr esas metas, sus respectivos costos y beneficios, el comportamiento actual relacionado con las carcasas, y sus efectos en los conjuntos de huesos arqueológicos. Todo en el presente.
Estructura de sitio, un ejemplo del problema con la etnoarqueología
Estructura de sitio: distribución horizontal de los artefactos, los rasgos y otros restos dentro de un sitio. Puede dar evidencia del tamaño del grupo humano del pasado, la composición la organización y las actividades.
Los etnoarqueólogos han identificado patrones en la estructura de sitio ligados con aspectos específicos del comportamiento y los han evaluado las afirmaciones hechas acerca de estos vínculos. Los resultados de estos trabajos son resumidos en términos de tres aspectos del comportamiento: la distribución de actividades dentro de los sitios, los patrones de descarte y las escalas espaciales en las cuales son desarrolladas las actividades dentro del sitio.
Distribución de las actividades dentro del sitio
Las investigaciones tempranas en la estructura de sitios prehistóricos solían asumir que la gente dividía los sitios en áreas discretas de forma rutinaria. En combinación con otras afirmaciones acerca de los toolkits y los patrones de descarte, se alentaron los argumentos acerca de posibles relaciones entre las categorías de descarte y las actividades que las produjeron. Estas afirmaciones son referidas como el modelo funcional.
Este modelo fue desarrollado por la primera ola de investigaciones etnoarqueológicas sobre el tema. Los estudios subsecuentes indicaron que entre los CR y los granjeros de pequeña escala los sitios residenciales son divididos en hogares y otras áreas de actividad. Dentro de estas últimas pueden ser llevadas a cabo diferentes tareas en el mismo punto o relocalizadas periódicamente, dependiendo de factores como la exposición a la luz, el equipamiento requerido y los costos de mantenimiento de este, y la variación en la composición.
Binford y O´Connell propusieron que la estructura de sitio residencial entre los cazadores puede ser descrita como un continuo correlacionado con el lugar geográfico, las tácticas de forrajeo y el grado de confiabilidad en los recursos almacenados. Foragers de baja latitud vs. collectors de alta latitud.
Disposición de los desechos en relación a la localización de actividades
Como parte del modelo funcional de estructura de sitio, los arqueo suelen asumir que los desechos resultantes de varias actividades eran depositados cerca del punto de producción. Esta afirmación fue rechazada como regla general, en parte sobre las bases de las observaciones etnoarqueológicas. La probabilidad de que los desechos sean dejados en contextos primarios varía inversamente con factores como la duración de la ocupación del sitio, la inversión en estructuras, y el tamaño y número de objetos producidos. Los objetos grandes parecen ser más probables de ser removidos a áreas de descarte secundario.
Hay una hipótesis de sentido común: el lugar de descarte debería reflejar el valor de interferencia de los desechos y los costos relativos de la re-localización de actividades y estructuras asociadas vs. aquellos relacionados con cambiar los desechos. Esto aún debe ser testeado.
Escalas espaciales
Las investigaciones arqueológicas de la estructura de sitio a menudo implican dos afirmaciones acerca de la escala espacial de los patrones: que los patrones van a ser aparentes en lo expuesto midiendo no más que unos pocos metros cuadrados, y que hay una relación consistente entre el tamaño de las áreas de actividad o los sitios y el tamaño de los grupos que los crearon. Ambas afirmaciones son problemáticas.
Exploraciones sistemáticas de las relaciones entre la escala espacial y el tamaño de la población se han enfocado en dos dimensiones de la estructura de sitio: el tamaño de las áreas de habitación y las distancias entre ellas. Binford propone una relación general entre el tamaño del cuerpo humano y la distribución de actividades dentro de las áreas. La relación entre el tamaño de la población y el área habitada puede estar afectada por otros factores, como el período de tiempo que el área es usada, la inversión hecha en estructuras y la variabilidad del tamaño de los hogares durante el período de tiempo durante el cual las estructuras son ocupadas. Las distancias entre las casas contemporáneas varían ampliamente entre los grupos.
Implicancias arqueológicas
Estos resultados tienen implicancias preventivas importantes. El modelo funcional de la estructura de sitio es inapropiado como guía general para el análisis y la interpretación; los sitios no se dividen de forma rutinaria en áreas específicas de actividad; los desechos que co-ocurren espacialmente no necesariamente fueron usados en la misma actividad; el patrón comportamentalmente significativo de distribución de los desechos puede ser aparente sólo a escalas espaciales mayores y requiere grandes exposiciones; y las relaciones entre el tamaño del área de actividad o del sitio y los tamaños de los hogares, grupos de tareas, o poblaciones de sitio son más complejas de lo que se creía.
El modelo de forager-collector puede ser desafiado. Los correlatos de su estructura de sitio todavía no han sido demostrados. Los patrones del comportamiento forrajeador que describe no están explicados. El modelo es una generalización empírica. El argumento subyacente es que el largo de la estación de crecimiento determina la productividad primaria, la cual determina la disponibilidad de recursos para los cazadores, lo cual determina las prácticas de almacenamiento. El segundo problema con el modelo es que toma ciertos rasgos del comportamiento comunes en los cazadores conocidos como constantes. El modelo no dice cómo los resultados se deberían reflejar en el registro. El modelo puede ser usado para predecir ciertos rasgos del registro arqueológico y, sobre las bases de los resultados, nombrar a la gente que los produjo como foragers o collectors. No ayuda a explicar por qué la gente forrajeó, almacenó o cambió de una práctica a la otra. Lo que es peor, tales aplicaciones corren el riesgo de asumir la existencia pasada de ciertos patrones de comportamiento en circunstancias donde las alternativas etnográficas no anticipadas son objetos de interés especial.
El modelo de Binford de las actividades centradas en el fogón describe la distribución de actividades y sus patrones asociados en una serie de fogones observados etnográficamente y usa esas descripciones como las bases para la reinterpretación de los patrones similares observados arqueológicamente. La cuestión central es si su aplicación lleva a visiones importantes acerca del pasado humano y si evolución. Los modelos etnoarqueológicos no sólo necesitan ser explicativos con respecto al comportamiento, sino que tb necesitan explicar algo importante. Trabajar en el contexto de una teoría general del comportamiento ayuda a identificar lo que se puede calificar y por qué.
Restos faunísticos: testeando la solución propuesta
Han sido vistos como indicadores de la orientación de la economía y, cuando la caza es inferida, de la capacidad de predación. Por estas razones, suelen estar implicados en los argumentos acerca de la evolución de otros aspectos del comportamiento. Las contribuciones etnográficas y etnoarqueológicas incluyen las descripciones y análisis de la selección de preseas, transporte de carcasas y procesamiento, y descarte de los huesos. Resultados de estas investigaciones hablan directamente en tres dimensiones de la composición de los conjuntos faunísticos: taxonomía y representación de las partes del cuerpo y morfología de los daños.
Composición taxonómica
Durante las dos décadas pasadas las investigaciones sistemáticas de elección de presa se basaron en la ecología evolutiva e hicieron uso de los modelos de dieta óptima. Este modelo es designado para explicar los patrones en la selección de los objetivos dentro de una cierta disponibilidad e presas. Se basa en la observación de que las presas varían en su valor nutricional, la frecuencia de encuentro y el costo de captura y procesamiento. La proposición más frecuentemente testeada es que los cazadores buscan cazar presas que maximizan el rango medio de energía gastado en la captura. La afirmación subyacente es que la eficiencia en la captura de energía es generalmente favorecida por la selección natural. Las tácticas de forrajeo que logran esta meta se espera que persistan y se expandan a expensas de otras alternativas. Las observaciones entre los cazadores modernos dan resultados que apoyan esta hipótesis.
Representación de partes esqueletarias
Variación en la composición de las partes del cuerpo en los conjuntos faunísticos arqueológicos es atribuible a uno o dos factores: transporte diferencial y la atrición in situ. Esta puede ser causada por varios agentes. El transporte diferencial puede ser causado por procesos fluviales o biológicos. Donde el transporte pro parte de los humanos está implicado, las diferencias en las proporciones de las partes representadas por varios taxa proveen las bases para las inferencias acerca del procesamiento de carcasas y tácticas de transporte y de otros rasgos del comportamiento incluyendo los patrones de asentamiento y la org social.
El trabajo de Binford con los Nunamiut sostiene parte de la proposición subyacente acerca de la utilidad económica: que el peso del tejido consumible adicionado a un hueso predice su rango de transporte. El trabajo etnoarqueológico reciente en otros lugares se suma a estos resultados pero tb lo complica. El rango del transporte de las partes del cuerpo se ve ahora como variando a lo largo de los taxa de las preseas independientemente del tamaño del cuerpo, por las condiciones nutricionales de la PRSA dentro de la taxa, y por lo completo o no del encuentro. Parte del rango no es predicho consistentemente simplemente por el peso de los tejidos consumibles de la presa: la utilidad económica de cualquier parte debe ser ajustada por la pérdida parcial de carne de los hueso previa a la remoción de la matanza. La proporción de los huesos removidos en una matanza varía con los costos de transporte, la capacidad de transporte, la habilidad del procesamiento y los constreñimientos temporales.
Todo esto sugiere que el argumento original de White acerca de la importancia de las consideraciones de costo/beneficio en las decisiones acerca del procesamiento de las carcasas y el transporte es seguro en principio pero es operacionalmente simplista. Metcalfe y Barlow sostienen que algunos recursos pueden ser vistos como conjuntos de partes que no difieren en su utilidad y los costos de procesamiento y transporte, pero que tb pueden ser reconfigurados con respecto a la utilidad y los costos de transporte por el procesamiento en el punto de adquisición. La pregunta es cómo tratarlos. Estas decisiones van a ser determinadas por cuatro factores: la meta del forrajeador, las opciones disponibles para lograrla, las comparaciones de estas opciones y los constreñimientos asociados con cada una.
Morfología del daño
Esta expresión hace referencia a los patrones en la forma, frecuencia y distribución anatómica del daño en la superficie de los huesos. Dos cuestiones relacionadas: la primera es qué agentes o procesos crearon los patrones distintivos de daño, y si el patrón de daño varía sistemáticamente con respecto a los agentes implicados, su orden relativo de acceso a las carcasas, la intensidad con la que operan, y las condiciones de las carcasas en ese momento.
Hay pocas bases etnoarqueológicas para la discusión. Todos los trabajos son básicamente descriptivos. Binford sugiere que los patrones de daño varían como función de los costos energéticos y los beneficios de técnicas de procesamiento alternativas aplicadas bajo diferentes constreñimientos situacionales, pero su argumento no ha sido testeado. Este trabajo podría ser mejorado por experimentos designados para testear las explicaciones de costo/beneficio para los patrones observados de forma arqueológica. Los analistas deberían mirar procesos alternativos, opciones y constreñimientos y sus respectivas implicancias para el daño general.
Implicaciones arqueológicas
Tal como en la estructura de sitio, la investigación etnoarqueológica de los restos faunísticos implica advertencias. Los cazadores no necesariamente toman una muestra representativa de presas disponibles, las prácticas de transporte de las partes del cuerpo varían situacionalmente y diferentes agentes pueden dar como resultado patrones similares de daño en los huesos. El trabajo etnoarqueológico sobre los restos faunísticos puede ser usado como base para las analogías convencionales, pero los problemas de equifinalidad y falta de equivalencias surge pronto.
Si la variabilidad comportamental observada en el presente puede ser explicada en términos generales, se debería estar en un aposición para anticipar o dar cuenta de su forma y su reflejo material en el pasado, incluso si no hay análogos modernos directos. La representación taxonómica es un aspecto importante de la variación en los conjuntos faunísticos arqueológicos. Variación comparable es observada entre los cazadores modernos y ha sido explorado y explicado c el modelo de dieta óptima.
Broughton asume que la meta de la adquisición de recursos es maximizar el rango de retorno energético como una forma de mejorar el fitness, identificando las amplias categorías de presas disponibles para cumplir esta meta, y apunta a una correlación general entre el tamaño de la presa y el rango en términos de la dieta, lo cual es sostenido por trabajos actualísticos en predadores humanos y no humanos. Esto lleva a predicciones acerca del orden en el cual los taxa particulares deberían ser adicionados a la dieta o los cambios en la frecuencia relativa que deberían mostrar si la dieta se estuviese expandiendo. Excepciones implican diferencias locales en el rango de recursos como una función de la tecno de captura disponible.
Dada la variación en los constreñimientos situacionales, sólo un pequeño conjunto de las prácticas de tratamiento de las carcasas necesitan tener un correlato etnográfico. El grado en el que las tácticas de adquisición de las carcasas están determinadas por otros aspectos del comportamiento, estableciendo ciertos patrones que pueden tener implicancias en los segundos. Inferencias acerca del comportamiento basados en las tácticas de adquisición llevan a predicciones acerca del acceso a las herramientas de piedra y los rasgos de la composición de los conj. Esto puede permitir inferencias acerca de la org social.
Conclusiones
Las historias preventivas y las analogías convencionales son útiles para muchos propósitos. Mi propósito es llamar la atención sobre sus limitaciones para ciertos problemas, principalmente que no pueden ayudar a reconstruir los patrones del comportamiento pasados no representados en el presente o contribuir a la explicación de la variabilidad en el comportamiento. Estos problemas pueden ser superados por unir la etnoarqueología con una teoría general comportamiento que permita desarrollar hipótesis garantizadas y testeables acerca de la variación en los comportamientos pasados y los factores que lo determinan. Esta teoría es la ecología evolutiva.
Tomo a la etnoarqueología como una parte esencial de la práctica de la arqueología prehistórica, una visión que Dunnell no comparte. Por otro lado, tal como Dunnell, veo a la selección natural como un paradigma apropiado para la investigación arqueológica. Mi posición es más cercana a la de Bettinger y Foley. Le doy mayor prioridad a la investigación actualística derivada de la teoría, soy más optimista acerca de la utilidad operativa de la ecología evolutiva, y sostengo que los modelos de la herencia dual son útiles para dar cuenta de las peculiaridades del comportamiento humano.
Apelar al marco de la ecología evolutiva implica el uso de los modelos de optimización que estipulan metas, las opciones disponibles para lograrlas y los costos y beneficios asociados para cada opción. Blumenschine toma partes de esta estrategia pero omiten los elementos claves. Ellos definen aspectos de las oportunidades de carroñeo como disponibles para los homínidos tempranos, y cuantifican sus beneficios respectivos, pero no establecen costos asociados. Además no consideran sistemáticamente los vínculos entre el carroñeo y otros aspectos del comportamiento homínido. Finalmente, el trabajo de este autor no le presta atención a los resultados de las investigaciones etnográficas y etnoarqueológicas, adoptando implícitamente la proposición de que el conocimiento de los modernos no puede dar cuenta del pasado distante.

Es importante tener en cuenta tres puntos cuando se trabaja con la aproximación que sostengo. Primero, a pesar de cualquier impresión contraria, ni la teoría darvinista ni los modelos operacionales usados por la ecología evolutiva son recetas, sino que son marcos para la organización de hipótesis específicas. Segundo, la aplicación de los modelos de la ecología evolutiva a los problemas de la prehistoria no va a ser fácil. Estos fueron designados para analizar el comportamiento de los organismos observados en el tiempo ecológico, con lo que los resultados analíticos van a ser ambiguos. Estos problemas no son únicos e esta interpretación. Tercero, el trabajo de base esencial para la aplicación arqueológica de esta aplicación debe yacer en el presente, debido a que este es el único contexto en el cual los determinantes del comportamiento pueden ser observados directamente. 

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