- La dictadura del proletariado (por medio de un Estado obrero y campesino dirigido por el partido comunista)
- El Ejército Rojo como apoyo material de la dictadura del proletariado.
- La nacionalización de los principales medios de producción, sin la cual la dictadura del proletariado sería una forma vacía, sin contexto.
- El monopolio del comercio exterior, condición necesaria en la conservación socialista dentro de un entorno capitalista.
AUTOR: TROTSKY, Lev
TEXTO: “SOBRE LA
VIDA COTIDIANA”
TEMA: Texto que
trata sobre el comunismo de Rusia en 1923. Objetivo del socialismo
post-revolucionario descubrir las formas de dirigirse a los obreros
consientes y a los jóvenes.
EL HOMBRE NO VIVE
MÁS QUE DE POLÍTICA
La historia
prerrevolucionaria del partido fue una historia de política
revolucionaria. La literatura del partido, las organizaciones del
partido, todo estaba subordinado a la palabra “política” en el
sentido más estricto del término.
El autor se
pregunta, ¿Qué ha ganado la clase obrera -que ha obtenido- en el
transcurso de las luchas?
Estos cuatro
elementos son necesariamente un elemento constitutivo de la
construcción socialista.
¿Cuál es la tarea
hoy (1923)? La necesidad de desarrollar la cultura del trabajo, la
cultura de la vida y la cultura del modo de vida. Es preciso un lento
proceso de autoeducación de la clase obrera y, paralelamente de la
clase campesina. Lenin, en un artículo sobre la cooperación afirmó
que se ven obligados a admitir una transformación radical. Donde
antes de colocaba el centro de gravedad en el combate político, en
la revolución, en la conquista del poder; hoy ese centro de gravedad
se ha desplazado hacia un trabajo organizativo, pacífico y cultural.
De acuerdo a Trotsky, se refiere a un “militantismo cultural”
que se define como llevar a cabo un trabajo puramente práctico y
cotidiano en el terreno de la economía y de la cultura soviética.
Se trata de la
necesidad de la construcción de la clase obrera que, por primera
vez, construye para ella misma y según su propio plan. Plan
histórico que debe englobar un conjunto creativo único a todos los
elementos, hasta los más insignificantes de la actividad humana, es
decir, todas las tareas menores y aisladas conciernen a la clase
obrera dominante que pretende superar su debilidad económica y
cultural.
La poderosa unidad
social que representa el proletariado aparecía en toda su amplitud
en épocas de intensa lucha revolucionaria. Si dicha diversidad no
existiera, el trabajo del partido comunista en el terreno de la
educación y de la unificación del proletariado se vería muy
simplificado. Su proletariado apenas tenía historia y tradiciones.
Ello, sin duda, ha facilitado su preparación para la Revolución de
Octubre. Sin embargo, su obrero, ignora hasta las costumbres
culturales más elementales (por ejemplo, desconoce la limpieza, la
exactitud, no sabe leer ni escribir…). El obrero europeo ha
adquirido paulatinamente estas costumbres en el marco del régimen
burgués.
En Rusia, un tardío
régimen burgués apenas ofreció nada al obrero: es por eso por lo
que en Rusia el proletariado ha podido romper y derribar con mayor
facilidad a la burguesía. Tan fácil le ha resultado al proletariado
ruso hacer la revolución, como difícil le será realizar la
construcción socialista. En el régimen burgués, el obrero, sin
quererlo e incluso sin saberlo, enriquece a la burguesía y más
cuando trabaja mejor. En estado soviético el obrero consciente,
incluso sin pensar ni preocuparse por ello (caso de que se carezca de
partido y se sea apolítico), cumpliendo un trabajo socialista,
aumenta los medios de la clase obrera. Aquí radica precisamente
todo el sentido de la Revolución de Octubre, que la NEP (no
tengo idea qué es, no lo dice en el texto), en nada ha
modificado. Se les llama apolíticos, apelativo que no carece de
fundamento ya que sitúan su trabajo o su interés familiar a mayor
altura que el interés político. Cada uno de ellos lleva un trabajo
socialista, aunque no se lo hayan fijado como meta. Pero lo que
interesa al partido comunista, es que estos obreros-productores
tengan una clara conciencia del vínculo que existe entre su
producción cotidiana particular y las metas de la construcción
socialista. Pero, ¿cómo llegar a ello? La respuesta es que no
es de política lo que se debe hablar sino puede y debe hablárseles
de producción y técnica (el lenguaje que comprenden los obreros
apolíticos). A pesar de ser apolíticos (no participar de forma
activa en el partido) son políticamente pasivos porque son siempre
fieles a su clase.
La joven generación
debe ser, ante todo, una generación de obreros conscientes,
altamente cualificados, con amor hacia su trabajo. De tomar
conciencia de que su producción sirve al socialismo.
EL VODKA, EL CINE Y
LA IGLESIA
Se puede y se debe proporcionar satisfacciones, cada vez más
artísticas y, al tiempo, hacer de la diversión un instrumento de la
educación colectiva, sin sujeciones ni dirigismos inoportunos. En
las ciudades capitalistas el cine forma parte integrante de la vida
cotidiana así como la Iglesia y demás instituciones necesarias,
sean loables o no. El cine es una fuente inagotable de impresiones y
sensaciones. Es el mejor instrumento para todo tipo de propaganda,
técnica, cultural, antialcohólica, sanitaria, política, etc.
Además, el cine rivaliza fuertemente con las tabernas y la Iglesia.
DE LA ANTIGUA A LA
NUEVA FAMILIA
El modo de vida es
mucho más conservador que la economía. En el dominio del modo de
vida, la clase obrera se halla dividida en pequeñas células
familiares. La metamorfosis del modo de vida y de la familia exige de
la clase obrera, en su conjunto, una aguda conciencia de los
problemas y esfuerzos a realizar; ello implica, en la propia clase
obrera, un enorme trabajo de educación cultural. Establecer la
igualdad política de la mujer y del hombre en el Estado soviético,
es uno de los problemas más simples. Establecer la igualdad
económica del trabajador y de la trabajadora en la fábrica, en el
taller en el sindicato, es algo mucho más complejo. Pero establecer
la igualdad efectiva del hombre y la mujer en la familia es un
problema incomparablemente más complejo.
El gobierno obrero
debe enriquecerse para que resulte posible organizar, de forma seria
y adecuada la educación colectiva de los niños y para que sea
igualmente posible liberal a la familia de la cocina y del lavado,
por ejemplo, el lavado de la ropa debe efectuarse en una buena
lavandería colectiva. Las comidas deben servirse en un buen
restaurante colectivo. Al fin, se verá aparecer una verdadera
igualdad de derechos: la expresión de una atracción mutua.
LA FAMILIA Y SUS
RITOS
La esencia del
simbolismo revolucionario es nueva y poderosa. La vida del individuo
está estrechamente vinculada a su vida familiar. Esto explica porqué
en la familia es frecuente que los elementos más conservadores tomen
la iniciativa en las relaciones cotidianas. En el proprio medio
comunista se hace necesario oponer a este antiguo ritual nuevas
formas, un nuevo simbolismo pero sólo a nivel oficial (donde ya
están abundantemente implantados), sino también a nivel familiar.
EL RESPETO Y LA
CORTESIA COMO CONDICIONES NECESARIAS PARA UNAS RELACIONES ARMONIOSAS
Diferencia distintos
tipos de groserías comunes en la sociedad. Además de la grosería
simplista, indiferenciada, campesina y pasiva pero que no humilla;
existe una grosería “revolucionaria” particular –la de la
vanguardia- que carece de delicadeza y la combatimos, pero en el
fondo, se alimenta frecuentemente de esa misma fuente revolucinaria
que, en el transcurso de aquellos años, ha logrado mover montañas
más de una vez. Pero, otro tipo de grosería, una grosería
ancestral es la del “rico” que es heredada de la época de la
servidumbre y que rezuma una odiosa bajeza. Se presenta como un
formalismo deshumanizado. Uno de sus factores esenciales: la total
indiferencia ante los individuos y el trabajo.
Las razones que
sostienen y alimentan la burocratización se hallan igualmente muy
diversificadas. La incultura, el atraso y la ignorancia ocupan el
primer lugar. La desorganización general, de nuestro aparato
gubernamental, incesantemente reconstruido entraña un gran número
de fricciones que favorecen decididamente la burocratización. Es
precisamente en estas condiciones cuando la heterogeneidad social del
aparato soviético y en particular la existencia de hábitos
señoriales, burgueses, puede manifestarse, y de hecho lo hace, en
sus formas más repugnantes.
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