BRAUNSTEIN,
J. y E. MILLER
Ethnohistorical
Introduction, Peoples of the Gran Chaco.
Introducción Etnohistórica
Desde tiempos precolombinos, el Gran
Chaco estuvo habitado por pueblos caracterizados por una economía
nómada o seminómada (la cual aún preservan ampliamente) basada en
la caza, la pesca, la recolección y la horticultura estacional.
Luego de la llegada de los europeos, se convirtió en un punto de
concentración de indígenas. Desde las primeras décadas de este
siglo (XX) y el control territorial ejercido por los estados-nación,
hizo que la mayor parte de los indígenas se volvieron sedentarios.
1
De acuerdo al conocimiento
lingüístico actual, dieciocho lenguas supervivientes son habladas
por una población indígena estimada en alrededor de 260.000
personas, clasificadas en seis familias lingüísticas
GEOGRAFÍA FÍSICA Y
CONSTREÑIMIENTOS ECOLÓGICOS
- El Gran Chaco constituye una gran llanura que abarca parte de Argentina, Bolivia y Paraguay. Limita al oeste con el piedemonte andino, al sur con la cuenca del río Salado, al este con los ríos Paraná y Paraguay, y al norte con la meseta del Mato Grosso, cubriendo un área de tierras bajas de alrededor de 600.000 km2. La región estuvo inundada hasta el Plioceno (fundamentos vuelve a miii), cuando la tierra se elevó y el mar se retiró, dejando un depósito de sedimento continental. Esta capa de lodo y arcilla, explica la casi total ausencia de piedras en el Chaco.
- Topográficamente, la se combinan bajas elevaciones y depresiones poco profundas en las que se forman arroyos, lagunas y bañados. Tiene inestabilidad fluvial que da origen a la proliferación de lechos secos que indican la existencia en el pasado de un clima más húmedo y un sistema hidrológico más rico.
- El agua es la característica distintiva del Chaco, debido tanto a su presencia pródiga y rebelde como a su opresiva ausencia. Las precipitaciones, casi inexistentes en invierno y primavera, son seguidas por aguaceros de verano entre octubre y abril.
- La vegetación del Chaco antes de la colonización ha sido descripta como un mosaico de bosques bajos y pastizales, con áreas de palmeras en la zona más baja y húmeda del este.
- Las principales especies de flora que se encuentran son los algarrobos, los quebrachos; guayacán, que crece a una altura superior a los veinte metros; mistol; chañar; palo santo; el palo borracho; y varias especies de acacias y Caparís.
- La fauna: las especies más prominentes incluyen el tapir, el jaguar, el puma y otros felinos más pequeños, tres tipos de pecarí, varias especies de ciervo y armadillo, el oso hormiguero, el perezoso, etc.
PRÁCTICAS DE SUBSISTENCIA
Los pueblos del Gran Chaco han sido
cazadores recolectores. Hablar de caza, es aludir a muchas
actividades, la pesca, la recolección de miel. Es más, las lenguas
indígenas de la región tienden a hacer poca distinción
conceptual entre las actividades productivas y extractivas,
pueden ser denotadas por un mismo término
La recolección femenina ha
jugado un rol principal, complementando las actividades casi
exclusivamente masculinas de caza, pesca y recolección de miel. Hoy
en día, las mujeres que habitan en los alrededores de las ciudades
alternan su recolección con incursiones colectivas a las
ciudades para recolectar productos del sector no-indígena, lo cual
hace que la práctica sea interpretada como mendigar.
Los hombres empleaban varias
técnicas de caza, tales como el arco y flecha, círculos de fuego y
diferentes tipos de trampas. También se daba la pesca con redes,
junto con los métodos de presa o embalse.
La estación lluviosa
era para la gente del Chaco el período de gran abastecimiento de
comida. La caza se llevaba a cabo generalmente en terrenos
inundados. Los cambios de hábitat frecuentes, sumados a la escasez
de recursos, determinaban la vida nómada de las familias del
Chaco, quienes vagaban constante y cíclicamente dentro de
territorios fijos, buscando las condiciones más beneficiosas.
Durante el invierno, la escasez de recursos vegetales los hacía
depender más fuertemente de los productos de la pesca y la caza.
Con las lluvias, la vida se volvía más estable.
En el verano, las
bandas permanecían en lugares más o menos fijos, época en que la
gente mayor comenzaba a cultivar sus huertas. La agricultura era muy
rudimentaria. Los primeros cultivos incluían tabaco, zapallos
y calabazas, porotos, mandioca y batatas.
CONTACTO EUROPEO
En 1585, por orden del último
adelantado del Río de la Plata, Juan de Torres de Vera y Aragón, se
fundó el primer poblado del Chaco, Nuestra Señora de la Concepción
de la Buena Esperanza. Sin embargo, en 1632 bajo la presión de los
pueblos indígenas, que para esa época habían adoptado el caballo y
resistido a la subyugación del sistema de encomienda colonial.
Durante
el resto del siglo XVII, los pueblos del Chaco resistieron
exitosamente a la penetración española de sus tierras
Durante el período de guerra civil,
cuando se estaba definiendo el estado-nación, se continuó con la
política de tratados y misiones. Consiguientemente, entonces, la
población aborigen fue objeto de interés de estas políticas en dos
aspectos: eran vistos como una obstrucción territorial que requería
ser eliminada; por otro, como mano de obra no calificada. El primero
de estos dos puntos de vista dio origen a la noción de “desierto”
en la Argentina del siglo XIX, una metáfora etnocéntrica
para un espacio que no había sido incorporado, bajo el control del
gobierno, la “ley” y el “progreso”.
MIGRACIONES Y CAMBIO CULTURAL
La compleja cuestión del cambio
cultural en el período colonial puede ser abordada por un lado por
la adopción de algunos elementos culturales coloniales, (desde el
mate al caballo, la domesticación del ganado en pie, etc.). Por otro
lado, la presión externa resultó en una serie de préstamos e
intercambios entre los pueblos indígenas, convirtiendo al Chaco en
un crisol de razas.
La combinación genética y cultural
provocada por la presión externa sobre las sociedades periféricas,
en particular a lo largo de la frontera del Río Salado, contribuye a
explicar la desaparición de ciertos grupos étnicos mencionados en
crónicas tempranas y la aparición tardía de otros previamente
desconocidos, siendo entendidos entonces como resultado del contacto
cultural en el que se vieron forzados a compartir un espacio
limitado, (dando como resultado comunidades de origen cultural y
lingüístico mixto).
ORGANIZACIÓN SOCIAL
La unidad de organización social
básica en el Chaco ha sido la “banda”, un grupo
local de familias extensas constituido primariamente sobre la base
del parentesco y la afinidad. En un nivel intermedio del sistema
social, la “tribu” constituía un grupo regional de
bandas a menudo identificadas por un nombre común y asociadas por
matrimonio e intercambio. La tribu era: endógama y de residencia
postmarital tendía a ser uxorilocal. La
monogamia continúa siendo la norma, pero las uniones poligámicas
son conocidas en algunas tribus, particularmente entre los líderes
de bandas.
Las bandas que componían una tribu
vivían en cercana proximidad una de otra, con períodos
intermitentes de coresidencia. En contraste, había
poca cohesión al nivel étnico relativo a la colectividad de las
tribus (cada una con su propio dialecto) que hablaban un idioma
común. A pesar de esto, las interacciones entre bandas que
pertenecían a diferentes grupos lingüísticos eran bastante
comunes.
El liderazgo no era
autoritario. Los líderes eran elegidos por consenso sobre la base de
su coraje y sus capacidades oratorias.
Las relaciones intergrupales
estaban por consiguiente marcadas por dos límites rituales: las
ceremonias de iniciación, o la actividad bélica, que también
implicaba ceremonias colectivas con intercambio material (por
medio de la captura de mujeres y niños y la apropiación de otros
bienes de valor).
LOS PUEBLOS DEL GRAN CHACO.
CONTEXTO HISTÓRICO
Al escribir la historia de una región
indígena como el Chaco, es importante distinguir dos perspectivas
históricas diferentes: la nuestra, que los antropólogos denominan
“etnohistoria”, y la propia de los pueblos,
“historia étnica”. Son a menudo opuestas. Cuando
una identidad étnica es construida mentalmente, sólo puede hacerse
en términos sociales. La construcción debe ser necesariamente
histórica, ya que las diferentes etnicidades son meramente
expresiones de una historia étnica tradicional y común, que un
individuo comparte con otros. Es así como cada subgrupo (banda o
grupo regional) en el Chaco constituye una unidad social distinta, ya
que cada uno tiene en mente una historia que se distingue de aquella
de otros grupos que conceptualizan una historia diferente.
En nuestro país, existe un proceso
intencional de asimilación, que apunta a enseñar “historia
nacional” como una condición de la nacionalidad. Este proceso es
un etnocidio porque borra las diferentes historias locales. Un
ejemplo claro es la ocupación del Gran Chaco por los estados-nación.
Hay también otra distorsión histórica impuesta por los blancos,
que causa frecuentemente una pérdida de integridad étnica.
Cuando las guerras civiles terminaron
y se estableció la constitución del país en 1864, el ejército
argentino llevó a cabo una ocupación sistemática de tierras
indígenas. Las tropas barrieron la región de forma violenta.
Durante estos raídes, los soldados atacaron los asentamientos indios
que encontraban a su paso, quebrantando la organización política de
la mayoría de los grupos exterminando a sus principales líderes
guerreros.
En la segunda década del siglo XX
las peleas entre indios y blancos comenzaron a disminuir hasta ser
reducidas a algunas peleas fronterizas.
MISIONIZACIÓN
Desde los comienzos de la conquista,
la religión cristiana, bajo diversas denominaciones, ocupó un rol
clave en la promoción de procesos de cambio y asimilación de los
indígenas chaqueños a la cultura occidental. Sus misiones
inculcaban en la gente no sólo la idea de Dios, sino también
prácticas de subsistencia sedentarias, la agricultura y una ética
del trabajo.
La presencia católica fue, una
continuación de la actividad misional que nunca había sido
totalmente interrumpida desde la llegada inicial de los españoles.
Los anglicanos estuvieron,
específicamente, comprometidos en facilitar la colonización
británica del Chaco Paraguayo, la mayor parte del cual probablemente
pertenecía a ingleses, considerando que la tierra era vendida en la
bolsa de valores de Londres. La tarea de estas misiones se
concentraba principalmente, en la aculturación a
través de diversas formas, especialmente la introducción de
enseñanzas y valores cristianos a través de la traducción de
la Biblia a las lenguas vernáculas.
Otra actividad misional protestante en
el Chaco Paraguayo ha sido llevada a cabo a lo largo del siglo XX por
los Menonitas.
Actualmente la mayor agrupación
religiosa en la región, la Iglesia Evangélica Unida, tiene su
propio estatus legal sin lazos con ninguna agrupación externa. Sus
servicios consisten en la predicación de tipo pentecostal, con
acento en la curación y el bautismo del Espíritu Santo, que
frecuentemente incluye una danza de “gozo”.
INDÍGENAS CHAQUEÑOS Y TRABAJO
ASALARIADO
Los procesos que más profundamente
afectaron a los pueblos del Gran Chaco estuvieron relacionados con su
incorporación al mercado laboral. Esos procesos estaban
caracterizados por migraciones, estacionales o permanentes,
contribuyendo así a su creciente sedentarización.
Ingenios
Con la introducción de maquinaria
industrial, la economía de la región se orientó hacia el cultivo
extensivo de la caña de azúcar. En los 80, los indígenas del
Chaco se volvieron la población más directamente requerida para
satisfacer esa demanda. Se introdujo un método novedoso de
contratación, basado en la familia.
Durante el siglo XX, las plantaciones
de azúcar del oeste modificaron su política de empleo, contratando
exclusivamente a trabajadores criollos, mayoritariamente bolivianos,
quienes eran más disciplinados y más dependientes de los salarios.
Los indígenas, en contraste, se sintieron felices de convertirse en
trabajadores ambulantes, porque esta nueva modalidad les permitía
moverse e interactuar esporádicamente de acuerdo a su elección.
Industrias forestales
Junto con el establecimiento de los
primeros ingenios en el Chaco occidental, hacia el Este, a lo largo
del curso del río Paraguay, comenzó una sistemática explotación
industrial del bosque chaqueño. Muchos pequeños y grandes
empresarios contrataban indígenas para talar árboles con hachas.
Principalmente Tobas, fueron contratados. Esta actividad implicó
cambios en la distribución espacial de los grupos indígenas, por
ejemplo, cuando las compañías se expandieron hacia el norte, la
extracción de quebracho en el Chaco paraguayo se volvió también
muy importante.
Colonias agrícolas
Desde el comienzo, las actividades
agrícolas, juntamente con los esfuerzos misionales, fueron vistas
como formas de convertir a los indígenas a la “vida civilizada”.
La enseñanza de técnicas agrícolas europeas fue central en el
proceso colonial de transculturación. En la Argentina de fines del
siglo XIX se practicaba el monocultivo de acuerdo a la demanda del
mercado. La caña de azúcar, y más tarde el algodón en el Chaco
oriental, fueron las materias primas para un incipiente desarrollo
industrial. Debido a esta política, los indígenas rápidamente se
convirtieron en el segmento de la población que proveía mano de
obra para el trabajo duro de la tierra y la cosecha de los cultivos,
mientras que los europeos, dueños de las tierras, ascendieron,
rápidamente, en la escala socioeconómica nacional.
Pastoreo de ganado
En Paraguay, el establecimiento de
grandes haciendas de ganado permitió la creación de una relación
simbiótica entre los pueblos indígenas y los ganaderos. Trabajaban
en las haciendas pero continuaba cazando y recolectando en el monte.
También tenían acceso a los negocios de ramos generales de las
haciendas. Esta situación ha cambiado drásticamente en los últimos
veinte años, con la creación de asentamientos indígenas. Las
familias dejaron las haciendas y se mudaron a estos asentamientos.
Actualmente, el medio ambiente está
bajo amenaza, a medida que las haciendas son subdivididas y la
explotación se vuelve más intensiva.
PROCESO DE SEDENTARIZACIÓN
La instalación de asentamientos
europeos en las colonias agrícolas redujo el territorio de las
comunidades indígenas a espacios cada vez más pequeños, haciendo
imposible la supervivencia basada sólo en las técnicas
tradicionales de caza y recolección.
A lo largo de este proceso, los
indígenas fueron, gradualmente, perdiendo contacto con sus
territorios, discontinuando o desintegrando el conjunto de hábitos y
actividades que hasta entonces habían caracterizado a sus culturas.
Los dos factores determinantes que contribuyeron a este proceso
fueron
(1) la ocupación blanca de la tierra,
inicialmente efectuada a través del establecimiento de misiones y
más tarde por políticas gubernamentales de atracción de
inmigrantes para colonizar la región con fines agrícolas y;
(2) la dependencia resultante de los
indígenas del trabajo asalariado. A medida que la demanda de mano de
obra asalariada disminuyó -desde mediados del siglo XX-, cantidades
de indígenas del Chaco argentino se han mudado a centros urbanos.
El proceso de sedentarización es
sinónimo de la desorganización de las sociedades indígenas. Este
proceso amenaza la supervivencia de los pueblos del Gran Chaco, a
menos que se encuentren soluciones alternativas.
SITUACIÓN ACTUAL
Actualmente los indígenas del Gran
Chaco forman grupos heterogéneos de población cuya unidad aparente
se desprende de la relación asimétrica que mantienen con la
sociedad global. Aparte de la migración masiva a las ciudades y el
proceso gradual de urbanización impactando irremediablemente en sus
culturas, los últimos años han sido testigos de cambios radicales
en la tradición legal de los países sudamericanos, aparentemente
orientados hacia la tolerancia étnica y la aceptación de algún
grado de autonomía de gobierno para cada uno de estos pueblos. Por
otro lado, la transformación del hábitat del Gran Chaco,
principalmente como resultado del pastoreo de ganado criollo, una de
las causas principales del deterioro ecológico en la región, pero
también debida a la deforestación y la sobreproducción de algodón,
ha reducido radicalmente la posibilidad de mantener el modelo
tradicional de subsistencia.
Aunque la participación política de
los pueblos indígenas ha sido más bien pasiva. Una de las razones
es que sus costumbres políticas son tan diferentes de las
democracias participativas de los gobiernos del Cono Sur, que los
indígenas simplemente han negociado su voto, con las desafortunadas
consecuencias que esto implica. Ahora que la reforma legal está
encaminada, hay esperanzas de que en el futuro los pueblos indígenas
puedan estar mejor representados y sus intereses dejen de ser
ignorados.
En los 80 los países que son parte de
la región del Gran Chaco se embarcaron en un proceso de reforma
legal. La nueva legislación, conocida como Convenio 169,
ha sido ratificada por Bolivia y Paraguay e incorporada a la
legislación nacional en Argentina, pero su ratificación no ha sido
presentada en Ginebra2.
Sin embargo, muestra una clara tendencia a dar a las minorías
indígenas una gradual autonomía. Además, introduce
cambios en la regulación de la tenencia de tierras vigente hasta los
80 y confiere a los indígenas grados variables de participación en
el manejo de los recursos naturales. Estos cambios tienen en cuenta
la apropiación colectiva de algunos tipos de propiedades, lo
que hasta ahora no ha sido definido claramente, y el derecho a la
educación bilingüe y un conjunto de derechos para la preservación
cultural. Esto implica una profunda transformación en la relaciones
entre indígenas y los estados nación de los que dependen.
1
Esto es, que se han visto
confinados en territorios delimitados, a pesar de que los miembros
de las familias realizan reclamos de espacios disponibles en el
campo y en la ciudad, de manera que persiste en el presente un
movimiento considerable de lugar en lugar.
2
N.T. En 2000 Argentina ratificó el Convenio 169 y está en vigor
desde 2001.

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