Argentina - Bonomo, M., Politis, G. y Gianotti, C. 2011. Montículos, jerarquía social y horticultura en las sociedades indígenas del Delta del río Paraná (Argentina). Latin American Antiquity 22(3): 297–333
El estudio de los
montículos antrópicos del sureste de las Tierras Bajas
sudamericanas se ha transformado en un tema central de debate en la
arqueología americana. Esta centralidad no sólo está dada por la
monumentalidad de estas construcciones en tierra, sino porque se ha
planteado que:(1) tienen un desarrollo muy temprano (ca. 4500–5000
a.P.), (2) responden a una planificación urbana, (3) en ellos se
encuentran antecedentes de algunos cultivos tempranos, tales como
zapallo y maíz, (4) manifestarían un fenómeno de emergencia de
complejidad social dentro un período Formativo Temprano.
Sin embargo, la
discusión se ha focalizado en los cerritos del este y noreste de
Uruguay y sureste de Brasil, que es donde más información
sistemática se ha obtenido, sin que haya sido incorporada en el
debate la evidencia de otras regiones cercanas como el Delta del
Paraná, el Bajo río Uruguay y la llanura del este de Santiago del
Estero (la llamada “Mesopotamia Santiagueña,” entre los ríos
Salado y Dulce). La información presentada aquí contribuye a
ampliar el rango de variación y la dispersión espacial de los
cerritos, permitiendo abordar el problema desde una perspectiva
suprarregional, incorporando al Delta del Paraná en el debate más
amplio, y aportando datos al estudio de dos temas que particularmente
nos interesan: el ritmo de dispersión de los cultivos en las Tierras
Bajas sudamericanas y la emergencia de “rank societies”
(Chapman).
Diferentes
abordajes actuales señalan que la monumentalidad no es una capacidad
exclusiva de agricultores y que no supone solamente un mero cambio
arquitectónico o económico, sino que implica transformaciones
profundas de orden social y simbólico. Su surgimiento representa
tanto una organización política más centralizada como el
afianzamiento de los vínculos de las poblaciones con sus ancestros y
la introducción de lo natural en el ámbito de las relaciones
sociales. Se mencionan montículos de Europa, América en general y
América del Sur.
Ambiente y
características del poblamiento
El Delta del río
Paraná se ubica en la cuenca del Plata que es una de las tres
mayores cuencas de Sudamérica con contextos ecológicos similares al
Amazonas y al Orinoco, aunque con climas templados en su sector
meridional. En estos tres sistemas fluviales se han dado algunas
tendencias adaptativas similares, tales como la ocupación de
ambientes insulares y de planicie de inundación por parte de grupos
con una compleja tecnología cerámica, canoas monóxilas como medio
de transporte fluvial y una economía orientada hacia los recursos
acuáticos, la caza, la pesca, la explotación de palmas y la
horticultura de maíz, zapallo y porotos. A pesar de estas
similitudes hay algunos elementos distintivos: el Delta del Paraná
no está en un entorno tropical, sino que se presenta como una “cuña”
subtropical constituida por un bosque en galería que penetra en un
ambiente templado de pastizales. Esta situación ha tenido fuertes
implicancias culturales y ecológicas, ya que la posición meridional
del Delta del Paraná no habría permitido el desarrollo de algunos
cultivos tropicales como la mandioca. A diferencia de la mayoría de
las sociedades ribereñas del Amazonas y el Orinoco, durante el
Holoceno Tardío (3000–500 a.P.) y la conquista hispánica, las
poblaciones de la llanura aluvial e islas del Paraná Inferior y el
Río de la Plata estuvieron rodeadas por sociedades con economías
basadas casi exclusivamente en la caza de mamíferos terrestres de
áreas abiertas y en la recolección de recursos de las planicies
templadas.
El río Paraná
alcanza al estuario del Río de la Plata a través de una extensa
plataforma aluvial y un sinuoso complejo deltaico desde
aproximadamente la confluencia con el arroyo de la Ensenada, en la
localidad de Diamante (provincia de Entre Ríos). En el curso
inferior del río, el Delta del Paraná está constituido por un
conjunto de islas formadas por la acumulación regular de arenas,
arcillas y limos depositados principalmente por el río, rodeadas por
cursos angostos (Chiozza 1979). En este trabajo, cuando nos
referimos al Delta del Paraná lo hacemos en sentido lato, incluyendo
los ambientes litorales inmediatamente asociados. El análisis de
columnas estratigráficas ha permitido identificar los grandes
eventos geológicos ocurridos durante su formación, a partir del
descenso del mar que siguió al máximo transgresivo del Holoceno
Medio (ca. 6000 a.P.).
El Delta del Paraná
es una zona de transición entre los dominios subtropical y pampeano.
Este carácter transicional le agrega a sus características
específicas la conjunción de rasgos propios de ambos ambientes.
Alberga una gran disponibilidad y variedad de recursos acuáticos que
son renovados continuamente, así como suelos fértiles que son
enriquecidos anualmente por los desbordes de ríos y arroyos.
Paralelamente, tanto en las islas como en las llanuras adyacentes,
existen extensas praderas con importante recursos faunísticos y
vegetales asociados.
Etnohistoria y
Arqueología
Las fuentes
etnohistóricas muestran al Delta del Paraná como un área
heterogénea de confluencia multiétnica y con una marcada dinámica
poblacional. Para los tiempos de la conquista hispánica las fuentes
escritas indican que el Delta del Paraná y la llanura del sur
entrerriano eran zonas ocupadas por sociedades con diferentes
economías. La subsistencia de algunos de los indígenas (chaná,
chanátimbú, caracarais, timbú, mbeguá y guaraní) era
complementada en distinto grado por la caza, la pesca, la recolección
y la horticultura a pequeña escala. Las crónicas relatan sobre todo
la presencia de maíz, calabaza, poroto y vestimentas de “algodón”.
Bajo la influencia de
enfoques histórico-culturales, se construyeron diversas categorías
analítico clasificatorias y se establecieron secuencias culturales
separadas en dos grandes “etapas” o “períodos” definidos por
la presencia o ausencia de alfarería.
Como producto de sus
investigaciones en el Paraná Medio, Ceruti (1993, 2003) propuso un
modelo de desarrollo cultural que integró a las entidades culturales
propuestas previamente, centrado en los cambios paleoclimáticos, la
explotación de recursos, la organización tecnológica, los patrones
de asentamiento y las relaciones con poblaciones de las Sierras
Centrales, Pampa, Uruguay y Brasil.
En los últimos años
se han realizado investigaciones en el sector nororiental de la
provincia de Buenos Aires y el Delta Inferior del Paraná. Estos
trabajos se enmarcaron en una perspectiva ecológico-evolutiva y se
centraron en el estudio de los procesos adaptativos colocando el
énfasis en las estrategias de subsistencia más que en la discusión
y caracterización de las unidades arqueológicas ya propuestas.
Nuevos Datos
para el Delta Superior del Río Paraná
Se relevaron 55 sitios
arqueológicos en los departamentos de Diamante, Victoria y Gualeguay
(Entre Ríos) y San Jerónimo (Santa Fe).
La mayoría de los
sitios son montículos y ocupaciones sobre albardones naturales (n =
40; Figura 5), mientras que los 15 restantes corresponden a otras
modalidades de ocupación, ya sea sobre cordones de médanos o sitios
cuyos materiales han sido redepositados en las playas de cursos y
cuerpos de agua.
El reconocimiento
morfológico de los montículos permite ver que los límites de los
volúmenes no son precisos, observando que han sido alterados por
procesos erosivos.
Se establecieron dos
grupos que se corresponden con patrones de distribución y
emplazamiento claros: cerritos aislados (n = 18) y conjuntos de
cerritos (n = 10). Entre los primeros, se encuentran los montículos
de mayores dimensiones, con medias en torno a los 58.1 m para el
diámetro mayor, 42.8 m para el menor y 1.3 m en altura. Dentro de
este patrón también se sitúan los volúmenes más grandes, con una
media en torno a 1696 m 3 y valores máximos que alcanzan los 3912
m3. El segundo patrón está definido por conjuntos de cerritos
constituidos por dos o tres montículos dentro de una misma localidad
arqueológica, en los que, por lo general, uno es más grande que los
otros. Las dimensiones exhiben medias de 49.3 m para el diámetro
mayor, 30.6 m para el menor y 1 m de altura. En este caso, los
volúmenes exhiben una media en torno a los 740.3 m, aunque los
valores oscilan entre los 140 m y los 2800 m3. Esta variación
obedece a que dentro de conjuntos, hay cerritos que presentan grandes
dimensiones como en el sitio Cerro El Castaño 1 con 2800 m3,
distanciándose bastante de los montículos menores.
En ambos grupos se
observa una supremacía del patrón oval (diámetro mayor de 80.2 a
35.4 m y diámetro menor de 69.7 a 18.8 m) y sólo un caso circular.
Con respecto a la altura se registran dos grupos: de .5 a 1.3 m y de
1.9 a 2.5 m. La morfología de los cerritos también muestra
diferencias con los sitios sobre albardón; estos no tienen formas
conspicuas, sino más bien superficies alargadas de gran extensión
(algo inusual en los montículos) en las que puede documentarse, en
alguna parte del área, mayor acreción producto de la actividad
antrópica.
Los resultados de las
planimetrías muestran que en las adyacencias de algunos cerritos (El
Castaño 1 y 2, Los Cardos, Puesto Acosta, Grande 1 y 2, Lote 11) se
registran zonas deprimidas y cerradas que denotarían pérdida de
sedimentos (Figura 6) y habrían funcionado como zonas de préstamo
localizadas a distancias que varían entre 26.2 y 1.6 m (promedio 9.9
m) del borde de los montículos. Es decir, probables áreas de
obtención de material constructivo para elevar intencionalmente los
cerritos durante uno o múltiples eventos de ocupación, que incluso
pueden haber tenido otra funcionalidad no constada hasta el momento.
El examen de la
organización del espacio indica que los límites de la dispersión
continua de materiales arqueológicos se extienden más allá de los
propios montículos, llegando a comprender áreas extensas, que
integran otros rasgos naturales (cursos y cuerpos de agua) y
antrópicos (depresiones y pequeñas elevaciones). Generalmente, en
las proximidades de los montículos existen al menos una margen
fluvial o lacustre (entre 0–384 m de distancia con un promedio de
58 m) y probables zonas de extracción de material constructivo
detectado.
Cerámica
Análisis
macroscópico
Como se observa en la
Tabla 3 donde se han incluido los conjuntos cerámicos con más de 40
fragmentos, los porcentajes de tiestos decorados son muy bajos (0 a
12 por ciento). Además, los apéndices zoomorfos, uno de los rasgos
decorativos considerados más característicos de estos sitios en
albardones y de los montículos, están generalmente ausentes o en
porcentajes muy bajos (< 2 por ciento). Las características
estilísticas y tecnológicas de esta cerámica, sumadas a la
presencia de las denominadas “campanas” o “alfarerías gruesas
campanuliformes” (Serrano 1930:181, 184), son compatibles con lo
que se ha definido como Ribereños Plásticos según Serrano (1950,
1972) o Goya Malabrigo según Ceruti (2003).
Materiales
Líticos
Los pocos artefactos
líticos recuperados durante los trabajos de campo están conformados
por 38 instrumentos, 29 desechos y sólo cinco núcleos, evidenciando
el desarrollo de escasas actividades de talla en los sitios.
El análisis
tecno-morfológico (Matarrese 2008) permitió identificar tres
instrumentos de molienda (mortero, artefacto pasivo y mano de
mortero), cinco percutores (de arista y simples), un artefacto
compuesto (yunque/percutor), un artefacto con tres surcos redondeados
en sus dos caras (posiblemente para la manufactura por abrasión de
puntas o filos sobre material óseo o lítico; véase un elemento
similar en Outes 1918:Figura 26), siete artefactos activos o pasivos
indefinidos y un esferoide piriforme con surco (tipo B, clase h de
González
1953) que podría
haber funcionado como bola de boleadora o peso para red; a lo que se
suman 14 piezas indeterminadas.
Los instrumentos se
habrían destinado fundamentalmente a la molienda. Se destaca la alta
frecuencia de piezas picadas, con abrasión y/o modificadas por uso
fracturadas (n = 31), con rastros de formatización (n = 25),
agotadas y recicladas (n = 13), en su mayoría en artefactos tallados
(n = 10). Se considera que estas características son el resultado,
por un lado, probablemente del aprovechamiento intensivo de las
materias primas líticas de escasa variabilidad dentro del área de
estudio. Por otro, de actividades de molienda intensa, aspecto que
concuerda con el registro de plantas silvestres (Prosopis sp.) y
cultivadas (Zea mays y Phaseolus vulgaris) en los sitios analizados.
Restos
Faunísticos
Los resultados de los
análisis zooarqueológicos de estos sitios sugieren una dieta
diversificada basada en especies de ambientes acuáticos (mamíferos,
peces, aves y moluscos)

Comentarios
Publicar un comentario