Argentina - Curtoni, Rafael 2009. Arqueología, paisaje y pensamiento decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica. Perspectivas Actuales en Arqueología Argentina Barberena, R.; K. Borrazzo y L. Borrero (eds.), CONICET-IMHICIHU, Buenos Aires, pp. 13 – 31.
Curtoni,
Rafael 2009. Arqueología, paisaje y pensamiento decolonial.
Reflexiones para una diversidad epistémica. Perspectivas Actuales en
Arqueología Argentina Barberena, R.; K. Borrazzo y L. Borrero
(eds.), CONICET-IMHICIHU, Buenos Aires, pp. 13 – 31.
La
producción de saber como posición que genera discursos y anula
otros, es ejemplificada en la producción geopolítica, que impacta
no sólo sobre las formas y la condiciones de producción y
reproducción de saberes, sino tmb sobre la definición y manejo de
lugares de interés (ej. sitios históricos) y en las materialidades
(ej. monumentos), con fines conmemorativos, recreativos, educativos,
etc., por diferentes sectores. Así mismo, la arqueología produce un
saber, produce secuencias de cronotopos culturales, constituyéndose
de esa forma en un dispositivo de poder en la modernidad,
construyendo diferencias. Estas producciones, en su conjunto,
fundamentan diferentes políticas, como jerarquías, dominación,
explotación.
Temas del texto: a)
discusión de actividad arqueológica y los estudios de paisaje, en
su vinculación con geopolíticas del conocimiento b) replanteamiento
de “paisaje” como ámbito situado, plural, crítico y reflexivo
necesario como oportunidad para “expandir” el presente.
Geopolíticas de
la arqueología
La arqueología se
constituyó como una disciplina productora de conocimientos en
relación con centros de poder político y económico de países
industriales y liberales. En este contexto, todas la ciencias
sociales modernas presentaban 2 supuestos ppales:
- La existencia de un metarelato universal a partir del cual se clasifican y jerarquizan todos los pueblos y experiencias del mundo siendo la sociedad industrial europea la expresión más avanzada de ese desarrollo.
- Superioridad de lo producido por las ciencias de esos países sobre otras formas de conocer, como un saber objetivo, universal, descorporizado, ahistórico y capaz de trascender sujetos, espacio y tiempo. (esta idea tiene base en la ruptura moderna entre cuerpo y mente)
Ante esta postura
eurocéntrica, el conocimiento alterno es desvalorado y negado, como
así la capacidad de esa alteridad de producir conocimientos. De ello
derivan mecanismos de exclusión de todo aquello que no sea
“nosotros” moderno, occidental y blanco.
Esta conducta, además
es imitada por la misma alteridad: los dirigentes sudamericanos
intentan emular los ideales eurocéntricos desprestigiando y negando
los locales.
Esta situación es
denominada por el autor como “colonialismo epistémico de la
ciencia occidental”, el cual se funda en la idea de construir saber
desde un lugar neutral, objetivo y absoluto. Frente a esto se propone
una “deconolización del conocimiento” para:
- Hacer evidente el lugar y las relaciones desde las cuales se producen los saberes
- Analizar las instituciones productoras y/o administradoras del mismo.
La arqueología, para
ordenar la variabilidad cultural, dio preeminencia al espacio y luego
al tiempo, entendiendo estas categorías como neutrales, externas al
sujeto, pasibles de medición absoluta. Todas estas características
permiten sostener que los relatos arqueológicos también se manejan
con los supuestos de las ciencias sociales modernas.
La arqueología
espacial, en particular, enfatiza la visión del espacio como
externo, medible, sujeto a ocupación y explotación, expresando una
autonomía de la geopolítica colonial moderna y con la colonialidad
del poder-saber. Estas ideas se expresan en las narrativas y
metáforas acerca del desierto pampeano y patagónico generadas desde
las elites criollas para promover y legitimar la ocupación de nuevos
territorios. A las estrategias geopolíticas se sumaron argumentos
biopolíticos que negaban la existencia y/o racializaban los cuerpos
y/o sujetos de ese espacio con el fin de demostrar el vacío
poblacional y/o inferioridad cultural. Esta visión conllevó a
avalar la idea de un territorio despoblado cuya primera apropiación
sería lograda con una ocupación y transformación del territorio de
acuerdo a las ideas de esos discursos (ej. % artificial de la tierra
en cuadrantes orientados de N a S).
Geopolíticas
del paisaje
La idea del concepto
de paisaje es relativamente reciente y occidental (S XVI),
relacionada con la clase burguesa y capitalista de la Europa moderna.
Estaba vinculada con la pintura del paisaje, la cual surgió en
estrecha conexión con el surgimiento del capitalismo y con la
mercantilización del paisaje como objeto cultural de consumo. Así,
esa pintura fue asociada a la idea de que el pintor dominaría un
paisaje externo al representarlo de una manera pasiva, objetivada,
manipulada y alienada. Posteriormente a la II GM la idea de paisaje
estuvo relacionada con el abordaje de la organización espacial de
las poblaciones y el desarrollo de modelos espaciales. Estas ideas
influyeron en la arqueología, que orientó sus estudios espaciales
del pasado con ideas derivadas de la racionalidad económica
(relaciones de costo-beneficio, optimización, adaptación), ideas
que, en realidad reproducían el sistema de valores de la sociedad
capitalista (esta visión consideraba, entonces, este orden como el
único posible, ya que lo trasladaba a estudios sobre el pasado).
Con las influencias
del postprocesualismo, estos estudios arqueológicos del paisaje
comenzaron a ser cuestionados y el paisaje dejó de ser visto como
una entidad preexistente, física, externa y pasiva a la cual los
humanos se adaptan, para dar lugar a las construcciones sociales y
las acciones sociales concretas como constructoras de los paisajes y
lugares. Sin embargo, estos nuevos estudios tmb cayeron en la
realización de clasificaciones de los paisajes en culturales,
sociales, urbanos, etc.
Final. Abrir la
Arqueología, expandir el presente
Abrir la arqueología
= decolonizar el pensamiento = pensar la práctica “desde aquí”,
descentralizando el posicionamiento del arqueólogo en la producción
del conocimiento, deconstruyendo la autoridad epistemológica de la
disciplina expresada en sus pretensiones de objetividad, neutralidad
y universalismo; aceptando la existencia de otros actores con
visiones y voces diferentes, estando abierto a las posibilidades de
construcciones conjuntas, realizadas con discusión, negociación y
co-participación.
Propuesta: nueva forma
de construir conocimiento.

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