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SIST I - THOMPSON- Folklore, antropología e historia social

THOMPSON- Folklore, antropología e historia social
1924-1993. corriente: historiadores marxistas británicos: origen II G.M.; preocupación por recuperar la acción humana a través de una historia “desde abajo” (del ámbito popular) (vs. historia “desde arriba”); miembros del partido comunista británico hasta 1956; discusión de posibilidad de un socialismo impuesto desde arriba y qué papel juega acción humana en este acto.
Normas y sistemas de valores y rituales. Revueltas. Autoridad, control y hegemonía.
Vs. Positivismo.
Investigación: conciencia plebeya y formas de protesta del siglo XVIII (preindustrial). Normas y expectativas en las relaciones sexuales y maritales en la cultura consuetudinaria de Inglaterra en el siglo XVIII.
Método: descubrir normas no expresadas a partir de situaciones atípicas. Folklore como forma de conocer los sectores populares.
 “Venta” ritual de esposas en Inglaterra durante XVIII y XIX: ritual practicado entre las “clases bajas” que representaba una legítima transferencia de los miembros del matrimonio. En esta práctica, la mujer era subastada, pos su marido generalmente, quien la llevaba con una soga al cuello, en un mercado público. A pesar de que este ritual fue condenado moralmente por otras clases y analizado muchas veces como una simple venta, él constituye una forma de divorcio frente a la inexistencia de una separación legal. En la mayoría de los casos la subasta era ficticia: el comprador había sido aceptado previamente. Además, esta práctica permitía al marido ocultar la vergüenza de haber perdido a su esposa. Sin embargo, en este hecho se advierte una condición de subordinación de la mujer con respecto a los hombres, pero no por la cuerda colocada a la mujer, sino porque las mujeres no podían “vender” a sus maridos. Este ritual sobre el divorcio permite reconocer que el matrimonio tenía un gran valor.
Adopta de Gramsci la noción de “teatro”: el teatro es un elemento importante del control político y de la protesta y rebelión. Los dirigentes interpretan el teatro del poder, la riqueza, la justicia, mientras que los pobres representan un contra-teatro, ocupando las calles y usando la protesta.
Define el control en términos de hegemonía cultural. Entonces, pretende analizar las imágenes del poder y la autoridad y las mentalidades populares de subordinación.
En Inglaterra, durante el siglo XVIII, existía un lugar de ejecución que constituía, junto con las leyes, un ejemplo del teatro del control de clase. Para algunos delitos se preveía, además de la ejecución, la mutilación de los cadáveres. Las clases bajas de Inglaterra provocaban disturbios cada vez que un hombre perteneciente a su clase era ejecutado y mutilado. Esto se debe a que uno de los tabúes de la clase baja implicaba el respeto a la integridad del cadáver. En consecuencia aquellos disturbios eran resultado del atentado de las autoridades sobre un tabú sagrado y popular. Este hecho expresa que existe un límite en la hegemonía y en la contra-hegemonía y que lo cultural está atravesado por el poder.

Importancia del contexto para comprender el significado de las prácticas.

 Relación con el marxismo: se opone a la idea de que existe una base económica que determina una superestructura política jurídica e ideológica. Causas:
  • Otorga una gran prioridad a los factores económicos sobre las normas y los sistemas de valores, los cuales son considerados como un plano secundario.
Lo que él cuestiona no es la centralidad del modo de producción sino la posibilidad de describir un modo de producción en términos económicos sin hacer referencia a elementos “secundarios” como las normas, la cultura, los conceptos críticos alrededor de los cuales se organiza el modo de producción. Por ejemplo, no se puede estudiar la sociedad feudal o capitalista en término económicos sin hacer alusión a las relaciones de poder, dominación, el derecho de uso, la propiedad, las normas culturales y las necesidades culturales.
En conclusión, esta relación entre base y superestructura tiende a un reduccionismo económico y, en consecuencia al positivismo y utilitarismo.
  • La noción “economía”, en la modernidad, es una idea para la que no existe una palabra ni un concepto con el que se corresponda. Además, a esa noción se encuentran estrechamente vinculados imperativos religiosos y morales. Por otra parte, ese concepto no puede ser usado anacrónicamente para analizar sociedades no industrializadas.
Con este cuestionamiento, Thompson no intenta sostener que no se deba utilizar la noción de economía, sino que así como sin producción no hay historia, también sin cultura no hay producción.
No existe una división ente el ser social y la conciencia social.
La clase es una formación económica y una formación cultural (no se puede preponderar la influencia de una factor sobre otro). Cuando el modo de producción y las relaciones de producción cambian, lo que se modifica es la experiencia de los hombres. Esta experiencia se expresa en términos de clase, en la vida social y en la conciencia, en el asentimiento, la resistencia y las elecciones de los hombres. Entonces, el “teatro” del poder es sólo una forma de dominación. Fuera y dentro de esta cúpula de dominación los hombres, frente a sus necesidades de existencia, desarrollan su propia cultura, la cual es intrínseca a su propio modo de vida. En este sentido, no tiene sentido establecer una distinción entre el ser social y la conciencia social.
A diferencia de lo que piensa Marx, Thompson opina que sólo en circunstancias excepcionales la gente rompe con su experiencia local (con el statu quo al cual se adhiere para reproducir su vida), con los valores que conforman su vida (que no son los asumidos) y planeta un desafío más general.
Al igual que Marx, Thompson considera que las modificaciones producidas en las relaciones de poder y de dominación y las formas de organización social han sido siempre el resultado de conflictos.
El cambio histórico no sucede porque una base determina la forma de una superestructura, sino porque los cambios en las relaciones de producción se experimentan en la vida social y cultural, se refractan en las ideas de los hombres y en sus valores, y son cuestionados en sus acciones y creencias.



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